07 marzo 2014

¡Abejarucos africanos!: El abejaruco carmesí

Bueno, pues esta es ya mi última entrada sobre nuestro inolvidable safari en Botswana en septiembre... he guardado para esta última monográfica el ave que más ilusión me hizo de todas (y mira que no me gusta nada comparar unas con otras, pero es que ésta es... puf, vaya bicho). Un animal que desde siempre he visto en los documentales y me quedaba pasmado de su elegancia, belleza... sabía que en Botswana se veían, pero me costaba creer que fuéramos a tener tanta suerte... ¡bueno, las fotos hablan por sí solas de si tuvimos suerte!


Merops nubicoides - Xakanaxa lagoon, Moremi
El abejaruco carmesí del sur (Merops nubicoides) vive en sabanas y llanuras del sur de África, aunque hay poblaciones aisladas en el centro del continente y en el este. Comparado con el europeo, el cuerpo no es mucho más grande (un par de cm), ¡pero lo que tiene son timoneras centrales de hasta 12 cm! Esto hace que alcance los 40 cm, algo menos que el doble de un abejaruco europeo. Aunque en realidad, no hace falta decir que lo más espectacular es su increíble color carmesí y turquesa (y bueno, su elegancia, su vuelo ágil, su hermoso canto... como puedes ver, no puedo ser objetivo con este bicho, jejeje)

Xakanaxa lagoon - Moremi





























Uno de nuestros primeros encuentros con estos animales fue aquí, en Xakanaxa (Moremi). En una pausa de media mañana paramos en una lagunita... donde -sorpresa- había un grupo de carmesís. ¡Casi me muero! Corriendo a por la cámara, corazón a 1000... ¿Aguantarán si me acerco? Primero poco a poco desde lejos...

Xakanaxa lagoon - Moremi









Pensaba que se espantarían en segundos... me dejaron acercarme tanto que me llegué a asustar por ellos: ¿les pasará algo? ¿Será que no pueden volar?
En realidad es que como nunca se ha dañado a estas aves, simplemente no tienen por qué temer a las personas









Aunque los abejarucos de Moremi no eran más que un preparativo...


Chobe Riverfront, Serondela
 ... porque en el Chobe Riverfront fue un show brutal... esto es debido a que en septiembre la mayoría ya han llegado a las zonas de cría en el norte y los de Moremi eran los rezagados


Merops nubicoides - Chobe Riverfront

 Los más tempraneros ya estaban asentándose en sus mega-colonias... imagina girar en una vuelta de la pista y ¡Meropsfiesta! 100 abejarucos carmesí en un solo árbol. ¡Solo en este encuadre puedes contar hasta 50!


Merops nubicoides - Chobe Riverfront


Y claro, con tantos vecinos, no siempre hay posaderos disponibles... éste estaba usando un excremento de elefante: aunque en realidad tiene sentido, los insectos que vayan al excremento, ¡le irían a él directamente! Dudo que se haya posado ahí por ese motivo, pero igual capturó algún bichillo gracias a eso, jejeje




Merops nubicoides - Chobe Riverfront













Aunque aquí en el Chobe hay tantos animales que ni siquiera posándote en el suelo estás libre de incordios: a este otro, un antílope sable se le quedó mirando... ¡no me extraña, con ese color!

Merops nubicoides - Chobe Riverfront


Además son unas aves de lo más ingeniosas... han aprendido a posarse en la espalda de otros animales, como las avutardas, para capturar los insectos que vienen a ellos. Comparten también con otras aves una gran prueba de la inteligencia de las aves: cuando hay un incendio, lo lógico sería huir, pero los abejarucos lo que hacen es volar hacia el fuego. ¡Como los bichitos sí que salen huyendo de las llamas, a los abejarucos les llega la comida directa al pico!


Merops nubicoides - Chobe Riverfront
Otro ejemplo de su inteligencia es que, en vez de excavar los túneles (que pueden llegar a medir 7 metros de profundidad) en los que crían en el propio momento de criar, los cavan muchos meses antes, en la época de lluvia. Así, la tierra todavía está blandita, es fácil de desgranar, y ya está preparada para la siguiente temporada. ¡No dejan un detalle sin cubrir! ¡A mi, con lo desastre que soy, ni se me habría ocurrido!


Merops nubicoides - Chobe Riverfront













Son aves muy adaptables, tanto que hay registros de abejarucos zambulléndose para pescar peces al más puro estilo martín pescador: ¡ver eso debe ser todo un espectáculo!


Merops nubicoides - Chobe Riverfront

Su vuelo también es algo increíble: son verdaderamente ágiles, parecen flotar en el aire... sus enormes plumas de la cola le dan un aspecto de gracilidad y elegancia. Curiosamente, para cazar sus presas, suelen volar describiendo un círculo muy amplio, planeando como un halcón y a veces tomando térmicas para subir hasta los 100m.  


Merops nubicoides - Chobe Riverfront

Y en los despegues hacen un completo despliegue de color: puedes ver como lleva la cabeza totalmente fija para seguir al insecto con la mirada hasta capturarlo... la foto está hecha al amanecer, cuando todavía se estaban desperezando de sus dormideros: ¡en los cuales se pueden llegar a juntar miles para pasar la noche!


Merops nubicideos - Chobe Riverfront
Por suerte, sus poblaciones no están amenazadas, aunque (como en tantas otras veces) la acción humana (contaminación, pesticidas, destrucción de su hábitat) dificulta su supervivencia... por suerte aquí en las orillas del Chobe tienen un lugar seguro para criar. En esta foto puedes ver al abejaruco en un arbusto con esas florecitas tan bonitas del Chobe, ¡parece que se hubiera puesto aposta para el "diorama"!



Merops nubicoides - Chobe Riverfront
Como puedes ver, cada vez los estábamos viendo más y más cerca. La luz que le daba a éste, con el fondo verdecito, son ideales para resaltar los colores únicos de esta preciosidad voladora 



Merops nubicoides - Chobe Riverfront














Y así, con esta última foto de la que es en mi opinión el ave más bonita de Botswana (¿incluso del mundo?) termino esta serie de entradas sobre los inolvidables abejarucos africanos


Cada una de las cuatro especies de abejarucos que vimos en este viaje tenía un "algo" especial, cada una a su manera, todas representan la belleza y la elegancia de las aves. En realidad, todas y cada una de las aves que vimos es un mundo, y se podrían dedicar entradas y entradas a cada una. Yo solo he puesto fotos de aves para centrarme en algo, pero la cantidad de bichos que hay en estos sitios es muchísimo mayor: las aves son solo una pequeña parte de todo el ecosistema de la sabana africana, un ecosistema bajo una gravísima amenaza que es responsabilidad de todos conservar: es el mundo tal como sería sin la acción dañina del hombre: ¡Conservémoslo! Os animo a todos a viajar a este lugar tan especial, requiere un sacrificio pero... ¡¡te cambiará la vida!!

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