10 mayo 2014

¿Las "ratas del aire"?

Seguro que alguna vez has escuchando a alguien que, viendo una bandada de palomas domésticas, dice: "mira esas ratas voladoras". A mí al menos me ha pasado, ¡y me pone enfermo oírlo! Es uno de los casos más llamativos del conocido como "racismo zoológico": discriminar otras especies que no sean la nuestra. El caso es que esta semana me encontré con una curiosa escena desde el salón de casa: en la jardinera de otro piso suelen criar las palomas, y resulta que, como es época de celo, había dos machos en una pelea tremenda por el territorio. Viéndolas tan de cerca me llamó la atención lo espectaculares que eran y me puse a buscar información sobre si en realidad son o no "ratas con alas":

 Éstos eran los dos contendientes, dos machos en plena forma de paloma doméstica (Columba livia), uno con una coloración idéntica a la paloma bravía (forma original de la que proviene la doméstica) y otro (a la derecha) con un color más oscuro, una de las muchas razas de la paloma doméstica

Lo primero que la mayoría de la gente parece olvidar al despreciar a las palomas domésticas es eso, su propio nombre, "domésticas". Y se llaman así porque, hasta hace unos años, lejos de ser una "horrible plaga", las palomas eran unos grandes vecinos y aliados de los humanos 

 Una de las grandes virtudes de la paloma es su extraordinario sentido de la orientación: durante siglos las palomas eran usadas como fiables mensajeras, y hace poco se hizo un experimento en Sudáfrica que consistía en mandar 4Gb de datos a 60 millas... Se mandó a una paloma con un USB que contenía los datos, y a la vez se empezó a subir a Intenet via banda ancha: ¿Qué llegaría antes, la paloma o la banda ancha? ¡La paloma! Tanto que su gran sentido de la orientación hizo que para cuando entregó el USB, solo se había subido el 4% de la información en el ordenador

Además son unas aves muy inteligentes: pueden diferenciar una persona de otra, distinguir músicas e incluso se ha demostrado que reconocen su propia imagen en un espejo. El propio Darwin (el mayor entusiasta de las palomas) le dijo a un amigo: "¡Tienes que ver mis palomas! Son, en mi opinión, el mejor obsequio que puede recibir un humano"

Si son unos animales tan inteligentes y beneficiosos, ¿a qué se debe tanto desprecio? Se suele decir que hay demasiadas (¿cuánto es demasiado? ¿y los humanos, no somos demasiados en este planeta?) y que ensucian (comparemos lo que ensucia una paloma en toda su vida con lo que ensucia un gamberro con un bote de graffiti en una noche) y sobre todo, que transmiten enfermedades 

Qué miedo, las enfermedades de las palomas. De las que puedan tener, el porcentaje que es transmisible a humanos es mínimo: chlamydiosis (por contacto directo), hystoplasmosis (tiene que ser un suelo contaminado), salmonelosis (tendrías que comer comida que tuviera guano de paloma), y prácticamente nada más. Todas estas cosas podrían afectar a cuidadores o criadores de palomas, ¡no a una persona que vaya por la calle!

 Y por supuesto, en el tema de las enfermedades, las palomas no tienen ni punto de comparación con el verdadero agente transmisor de enfermedades de nuestras ciudades, un animal que se cuenta por millones y que nos expone a muchos más peligros cada día: ¡nuestros vecinos humanos! Prueba a hacer cuentas de, entre las veces que hayas estado enfermo, cuántas veces te contagió otra persona ¡y cuántas una paloma!

 Y entre tanto, los dos machos de paloma seguían en su pelea hasta el agotamiento, picándose y empujándose fuera de la jardinera... 

 La paloma más oscura (arriba) estaba soportando estoicamente los ataques de la pálida, esperándola en el borde cada vez que la blanca hacía un pequeño vuelo

 La oscura cada vez atacaba con más vehemencia, dándole unos verdaderos golpazos a la blanca...

 ... hasta que ésta decidió abrirse paso entre las alas de la oscura y escapar antes de que le metiera un viaje aún mayor

Y así, la paloma oscura se quedó jadeando en su jardinera, recuperándose de la pelea y de su victoria: ¡ahora podrá disfrutar del sitio para anidar para él solito!

Toda una aventura justo delante de casa, que me permitió disfrutar aún más de estos animales que, lejos de "ratas con alas", han demostrado ser unas aves muy bonitas... ¡y entretenidas! La próxima vez que veas una, ¡piensa en todo lo que hay detrás de este extraordinario animal!

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